merry anniversary

¿Habrán pasado ya dos años? tal vez tres… No parece mucho, pero sin duda, para mí es una eternidad.

No estoy seguro del tiempo que pasó, ni tampoco de lo que ocurrió aquella noche. Mi mente se pone casi en blanco, sólo recuerdo un espejo, grande, enorme, mi triste y borrosa imagen reflejada, me doy pena, aún hoy. Atrás, los veo a ustedes: vos , radiante, a tu lado, quién sería verdugo de mis sueños, que tan cercanos eran y yo no pude distinguirlos.

La imagen se disuelve, queda el vacío, en mi memoria, en mi pecho. Tu voz en el teléfono, fresca, una herida recién fraguada, horas y minutos me separan del recuerdo. Aún así, te oigo lejana ¿será por que lo estás? Tus palabras desganadas penetran en mí como pequeños dardos dorados, algo quiere dejarlos allí y en ese lugar permanecen, quemando, lacerando, decorando, tal vez, mi alma gris y desvencijada.

Vuelvo al recuerdo, esta vez no oigo tu voz, es la mía. Ríe, río, sueno extraño, molesto, desagradable, aborrecible, siento todo eso y sé que vos también, vos que estás ahí, acompañando mi risa nerviosa. Es de noche, no veo la luna, pero recuerdo que estaba allí. Tus ojos me evitan, los míos hacen lo propio, mi risa nerviosa continúa rasgando el recuerdo, como uñas en un pizarrón. Escucho lo que decís, no puedo creerlo, quiero gritar: ¡Te amo! ¡Te amé! Pero sólo alego demencia.

Vuelvo a este lugar, a recordar, sí, pero en este lugar, encerrado en el presente, en cada segundo que transcurre, en cada mirada que no prospera, en cada palabra que muere ahogada por la fuerza maligna que controla mi vida: el miedo. Miro mi pecho, allí están, relucientes, los dardos bañados en el oro de tu voz. Duele, mucho, pero cuanto menos me son útiles, puedo vanagloriarme de ellos, vivir de ellos algunos días, quizá más. Quizá más. Tal vez, en los peores momentos, tome estos pequeños nuevos amigos y remueva, con sus agudas puntas, la herida, ora profundizándola, ora haciéndola sangrar más y más.

Mi mente viaja nuevamente, otra vez el espejo, no, la noche y mi risa, se detiene, ahora oigo tu voz indiferente… Y ya no recuerdo más. Mis ojos se secan. Mi vida continúa.

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