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¡Felicidades a Barack por el triunfo! Desde acá siempre se lo apoyó. (Esperemos que esta “nueva esperanza” no defraude… o tendré que borrar la entrada) 

Es más, junto a Emmanuel Vega Jahiatt, otrora periodista y actual gerente de una multinacional (queda bien che… igual, aclaro, se espera la vuelta), redactamos un ensayo con tintes semióticos (como final para una cátedra) inspirados en el discurso “A more perfect union”, dictado por Barack Obama, el 18 de marzo del corriente año. El texto se explaya sobre el tema de la etnicidad en la política de los Estados Unidos mediante el análisis de paradigmáticas oratorias que abarcaron al tema.

Subo el ensayo, no espero que nadie lo lea (considerando que linda las 30 páginas), sólo me pareció un buen momento para postearlo, pienso que es un apropiado homenaje al singular suceso político -­­ésto a falta de la frescura de nuestro querido gobernador (ya sé que va con mayúscula inicial), que envió a Obama una epístola por su triunfo… (¿qué contenía esa carta? No me he atrevido a conocerlo,  tal vergüenza ajena me produce… ¿Habrá dicho Jaque: “May the force be with you”?)-

 
(Clic en “continuar leyendo…” para ver el trabajo)

La etnicidad en el discurso político norteamericano

Introducción

La Constitución de los Estados Unidos estuvo signada, desde su formulación, por la segregación racial. El racismo es el “pecado original” de la nación norteamericana. Sin embargo, otra de las premisas principales de esa constitución, y de la ideología de ostentación filo-demócrata estadounidense, es la de la unidad. De esa unidad que proclama desde los albores de su historia como continuamente perfeccionable. Y lo hace desde tiempos en que las personas de color aún eran esclavas, y en épocas donde los negros siguen siendo mirados de reojo y hechos a un lado en muchos lugares del país, en tiempos en los que los niños de color deben asistir a instituciones escolares de una calidad académica sensiblemente menor.

Y es en ese punto donde el camino de unos y otros se bifurca. Allí los que se ven embebidos en la ira que provoca la discriminación, sean blancos o negros, deciden ermar esa unión tan largamente mancillada, acometer contra el pueblo y ahondar las cicatrices separatistas. Y donde algunos otros, quizás los menos, deciden labrar esa unión, perfeccionarla en su evidente imperfección. Porque esa unión exige mucha dedicación y entrega, y representa un compromiso que no muchos están dispuestos a afrontar.

De eso hablaremos en este ensayo. Intentaremos llevarlo a usted, lector amigo, a recorrer las diferentes posturas que pueden presentarse ante esta problemática. Porque encontramos la temática del racismo, inherente a la cultura norteamericana a pesar de su pluriculturalidad, representada elocuentemente en los discursos de Barack Obama y Jeremiah Wright. Y que tiene también como máximo exponente comunicador a Martin Luther King y su legendaria alocución titulada “I have a dream”.
Consiguientemente, nuestro ensayo será un análisis semiótico del discurso “A more perfect union”, proferido por el senador por Illinois Barack Obama, el 18 de marzo del año 2008, en el marco de las elecciones primarias del partido demócrata en los Estados Unidos. Analizando también el discurso de Jeremiah Wright, que forzó a Obama a hablar sobre el tema de la etnicidad. Y para terminar, realizaremos una comparación entre la alocución de Barack Obama, que promete pasar a la historia, y el ya épico discurso de M. L. King “I have a dream”.

Nuestra intención en este ensayo es establecer las razones por la que este discurso tuvo tanta trascendencia, como coadyuvó a que el candidato afroamericano se impusiera finalmente en una campaña tan reñida como las demócratas de este año. En otras palabras queremos demostrar el poder del discurso, la relación entre el discurso mismo y sus efectos en la realidad. Mostrando, también, la similitudes con el discurso de Martin Luther King.

Además abordaremos uno de los tópicos que empaparon a la contienda norteamericana: el de la etnicidad.

Contexto del discurso

Dentro de las elecciones primarias del partido demócrata norteamericano se coló un tema central: la etnicidad. Encarnado en la piel de un precandidato: Barack Obama, senador por el estado de Illinois.

Tras varias primarias estatales que arrojaban al senador afroamericano como favorito, salió a la luz su relación con el pastor evangélico Jeremiah Wrihgt. Reverendo cuyos sermones incendiarios llegaron a acusar al pueblo de los Estados Unidos de “creer más en la superioridad blanca y la inferioridad negra, que en el mismo Dios”.

Entre otras acusaciones, Wright responsabiliza al gobierno estadounidense por el atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001. Y acusa a los gobiernos y a Norteamérica en general de discriminar a los afroamericanos.

Barack Obama, a raíz del estado público de estas declaraciones dio el discurso, que será histórico, sobre su condición de afrodesendiente.
Breve reseña sobre la situación racial de los Estados Unidos.

El racismo en Estados Unidos es uno de los más documentados y difundidos en la historia contemporánea. A pesar de que el etnocentrismo ha afectado a la humanidad desde la más remota antigüedad los casos más evidentes y conocidos han sido en países de Europa, China, Japón, y Norteamérica. Hollywood y la industria norteamericana del cine han sido uno de los medios que han dado mayor difusión de este fenómeno en Estados Unidos.

Este prejuicio se ha manifestado principalmente de los blancos anglosajones y estadounidenses de nacimiento contra los negros traídos de África para trabajar como esclavos durante los 1800s, y más recientemente chinos, japoneses, otros inmigrantes como los hispanoamericanos u otros. Después de su liberación durante la Guerra Civil por Abraham Lincoln, los estados del sur, resentidos por su derrota durante la guerra civil aprobaron una variedad de leyes para discriminar a ciudadanos de color. Este fenómeno se conoce como la “reconstrucción” (“reconstruction” en ingles). Este proceso de “reconstrucción” después de la guerra civil fue tan intenso y extenso que al final de ésta, en 1877, que la discriminación se extendió a los estados del norte que inicialmente no la tuvieron, a tal punto que a comienzos del siglo XX se podia ver la severidad de la discriminación y racismo en lugares como Nueva York, Boston, Detroit y Chicago.

Como los estados no podían remover los derechos de los negros, que son garantizados en la constitución, se usó en su reemplazo la “segregación” que fue legal por muchos años bajo la idea de “Separated but Equal” o en Español “Separados pero Iguales”. La idea era que mientras las oportunidades que eran otorgadas fueran iguales para ambas razas, esto era legal. Estas leyes, agrupadas bajo el nombre de “Jim Crow Laws”, básicamente legalizaban la segregación racial y significaban un gran distanciamiento con respecto a las ideas de igualdad planteadas en la constitución de los Estados Unidos.

La realidad era que las oportunidades educativas, de empleo, de vivienda, y económicas no eran iguales, por ejemplo, escuelas públicas de blancos recibían más dinero y nuevos útiles, mientras las escuelas de negros recibían el mínimo dinero posible. Otro ejemplo puntual y paradigmático es el caso de la cantante negra Bessie Smith, que fue víctima de un accidente automovilístico. La ambulancia con la cantante en ella, había recorrido todos los hospitales del Missisipi en busca de transfusión de sangre. En ninguno la dejaron entrar: eran “hospitales para blancos”. Bessie Smith se desangró en la camilla, falleciendo producto de esta segregación “legal”. Este hecho y otros muchos dieron origen posteriormente al movimiento de igualdad de derechos de los negros liderados por Martin Luther King.

Esta ley mantuvo su legalidad hasta la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos en “Brown v. Board of Education” en el que los jueces decidieron que educación pública segregada no era igual y por lo tanto la segregación en escuelas públicas era ilegal.

El caso del exterminio masivo de amerindios y la discriminación contra otros americanos de origen japonés, méxico-americanos, y otros grupos humanos tiende a “invisibilizarse” cuando se entra al tema del racismo por que la discusión sobre los grupos de origen africano predomina en la agenda. Mas aun el tema de la inmigración ilegal esta profundamente ligado a al cuestión racial y nacional como se ha visto en la frontera con México.

Análisis semiótico del discurso de Obama

Como primeros elementos a analizar de este discurso tenemos que mencionar a dos: el lugar en donde se dio; y el título elegido.

El discurso se realizó en el lugar simbólico de Philadelphia, cuna de la Independencia y de la Constitución de Estado Unidos. Lugar en donde se empezó a escribir la promesa de derechos que aún hoy no se terminan de cumplimentar: igualdad ante la ley, igualdad de oportunidades reales, libertad. Es por eso que tampoco es casual la elección del título del entonces precandidato demócrata: “A more Perfect Union” (Una más perfecta unión). La frase es la misma que con la que comienza aquella promesa de los padres fundadores del nórdico país.

Sin duda toma este título porque equipara las dos situaciones históricas. Aquella Constitución fue el punto de partida de un proyecto grandioso, pero que debía ser perfeccionado por las generaciones venideras. Ese es el espíritu de Barack Obama, esa es su idea: hacer algo grande pero que necesitará de tiempo para que se perfeccione.

Antes de seguir con el análisis vamos a enunciar algunos conceptos teóricos sobre el análisis del discurso. Para ello, nos vamos a valer de la teoría de Eliseo Verón, presente en la obra de María Laura Braga, La teoría semiótica de Verón.

Todo discurso político presupone la presencia de un adversario, de un rival. Y, al hablar de adversario, hablamos de otros actos opuestos a los propios, de un discurso opuesto.

Además si hablamos de discurso hay implícito ciertos destinatarios: prodestinatarios (positivos), contradestinatarios (negativos) y paradestinatarios (indecisos).

En el caso del discurso de Barack Obama, encontramos que los prodestinatarios eran los presentes durante el discurso y todos aquellos que votaron por él en las diferentes elecciones primaria a nivel estatal.

En el caso de los contradestinatarios, encontramos que son varios. Deberíamos inferir que aquí se encuentran los republicanos y los demócratas que votaron por Hillary. Pero también se puede considerar como contradestinatario al propio reverendo Wright, asesor espiritual y amigo de Obama; en todo caso es contra su discurso del que el senador por Illinois quiere desvincularse. Y lo dice categóricamente:

“En el otro extremo, hemos oído que mi pastor anterior, el Reverendo Jeremiah Wright, usa un lenguaje incendiario para expresar puntos de vista que tienen el potencial no sólo de exacerbar divisiones raciales, sino también puntos de vista que denigran tanto la grandeza como la bondad de nuestra nación; que con razón ofenden a negros y blancos por igual.

Ya he condenado, en términos inequívocos, las afirmaciones del Reverendo Wright que han causado tal controversia. Para algunos, todavía quedan preguntas inquietantes. ¿Sabía yo que él era ocasionalmente un crítico feroz de políticas Americanas, domésticas y externas? Por supuesto. ¿Alguna vez lo escuché hacer observaciones que podrían ser consideradas controversiales mientras asistía a la iglesia? Sí. ¿Estuve en fuerte desacuerdo con muchos de sus puntos de vista políticos? Absolutamente – de igual manera que estoy seguro muchos de ustedes han oído palabras de sus pastores, sacerdotes y rabinos con los cuales ustedes están en fuerte desacuerdo.”

Además esta enumeración de religiosos connota la pluculturalidad de su audiencia.

¿Pero de qué lo acusa? En realidad de nada, casi que lo justifica. Lee lo que Verón llama huellas en el discurso, que nos remiten, en este caso, no sólo a las ideologías sino también al contexto social de quien elaboró el discurso. El reverendo Wrihgt es un luchador social que ha vivido la segregación en carne propia, que ve la injusticia racial aún hoy, por eso no puede condenarlo.
Si hablamos en el lugar de paradestinatarios, los destinatarios de mayor importancia ya que a ellos intenta persuadir, ubicar al resto de los estadounidenses. El discurso quiere llegar, sobre todo, a aquellos que no han decido su voto. No hay que olvidar que si bien el detonante del discurso fue una temática racial, el fin último del político es captar votos, Obama como buen político, no escapa a esta regla.
Otros elementos a tener en cuenta a la hora de analizar un discurso político, según Verón, son: los elementos descriptivos, didácticos, prescriptitos y programáticos.

El elemento descriptivo lo observamos desde el principio:

Hace doscientos veintiún años, en una sala que todavía existe al frente de este lugar, un grupo de hombres se reunió y con estas simples palabras, lanzaron el improbable experimento Americano en democracia.

Campesinos y académicos; hombres de Estado y patriotas, habiendo cruzado un océano escapando tiranía y persecución, finalmente realizaron su declaración de independencia en una convención en Philadelphia que duró hasta la primavera de 1787.

El documento producido por ellos eventualmente fue firmado pero, en última instancia, quedó inconcluso. Estaba manchado por el pecado original de la esclavitud en esta nación, una pregunta que dividió las colonias y llevó a la convención a un punto muerto hasta que los próceres escogieron permitir la continuación del tráfico de esclavos por al menos veinte años más, y dejar la resolución final a generaciones futuras.

Y aún palabras en un pergamino no serían suficientes para liberar a los esclavos de su cautiverio, o proveer a cada hombre y mujer de todos los colores y credos con sus derechos y obligaciones plenas como ciudadanos de los Estados Unidos. Lo que haría falta eran Americanos en generaciones sucesivas, los cuales estuvieran dispuestos a poner de su parte – a través de protestas y luchas, en las calles y en las cortes, a través de una guerra civil y desobediencia civil y siempre bajo un gran riesgo – para reducir la brecha entre la promesa de nuestros ideales y la realidad de su tiempo.

Esta fue una de las tareas que nos propusimos al comienzo de esta campaña – continuar la larga marcha de aquellos que vinieron antes de nosotros, una marcha por una América más justa, igualitaria, libre, compasiva y próspera.(…)
El elemento didáctico viene inmediatamente después:

Decidí ser candidato a la presidencia en este momento histórico porque creo firmemente que no podemos resolver los retos de nuestro tiempo si no los resolvemos juntos – si no perfeccionamos nuestra unión entendiendo que aunque tengamos historias diferentes, tenemos esperanzas en común; que aunque no coincidamos en apariencia o en origen, queremos movernos en la misma dirección – hacia un futuro mejor para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

Esta creencia viene de mi fe infatigable en la decencia y generosidad del pueblo Americano. Pero también viene de mi propia historia Americana.
De alguna manera Barack Obama, luego de hacer una descripción de la historia de su país asociado a la esclavitud, parece ubicarse como continuador de la tarea delegada por lo padres fundadores. Una tarea que según sus propias palabras:

Esta fue una de las tareas que nos propusimos al comienzo de esta campaña – continuar la larga marcha de aquellos que vinieron antes de nosotros, una marcha por una América más justa, igualitaria, libre, compasiva y próspera.

Si analizamos los subjetivemas<!–[if !supportFootnotes]–>[1]<!–[endif]–> comprobamos como el orador toma para sí mismo la imagen del “discípulo.”
Para emitir su mensaje Obama tampoco prescinde de ciertos slogans como:

“Yes, we can” (Sí, nosotros podemos”)

“American Dream” (sueño amercano)

“Together we can (Juntos podemos)
El candidato se coloca en el centro de la escena. Se pone en un lugar de privilegio en la observación del problema racial.

Soy el hijo de un hombre negro de Kenya y de una mujer blanca de Kansas. Fui criado con la ayuda de un abuelo blanco que sobrevivió una Depresión para servir en el Ejército de Patton durante la Segunda Guerra Mundial, y de una abuela blanca que trabajó en una línea de ensamblaje de bombarderos en el Fuerte Leavenworth mientras él estaba ausente. He estudiado en algunas de las mejores escuelas en América y he vivido en una de las naciones más pobres del mundo. Estoy casado con una Americana negra que lleva en sí la sangre de esclavos y esclavistas – una herencia que transmitimos a nuestras preciosas hijas. Tengo hermanos, hermanas, sobrinas, sobrinos, tíos y primos de toda raza y de todo matiz, esparcidos por tres continentes, y mientras viva, nunca olvidaré que en ningún otro país en este planeta mi historia sería apenas posible

De esta manera sugiere que las circunstancias de su vida, le han hecho ver las dos campanas del problema étnico. Sugiriendo así, que él es el candidato indicado para llegar a la solución de este conflicto
Carolina del Sur

A pesar de la tentación de ver mi candidatura a través de un lente puramente racial, ganamos victorias contundentes en estados con algunas de las poblaciones más blancas del país. En Carolina del Sur, donde la Bandera Confederada todavía ondea, construimos una coalición poderosa de africano-americanos y blancos.

 

Cabe aclarar que cuado dice que todavía flamea la bander confederada lo hace en sentido metafórico. Para entender este mensaje es necesario remitirse a la historia, y recordar que en la guerra de secesión de los Estado Unidos, el país estaba dividido políticamente en dos bandos, los de la Unión y los Confederados. Los primeros liderados por Abraham Lincoln abogaban por la abolición de la esclavitud, en tanto que los sureños confederados defendían la esclavitud. Actualmente la bandera confederada es un símbolo del racismo debido a que organizaciones xenófobas como el Ku Klux Klan la tomaron como propia.

El discurso fuera del texto

En este apartado nos abocaremos a aquellos recursos paralingüísticos de los que se valió Barack Obama.

Obama es un gran orador, hay que admitirlo. De los 37 minutos que dura su discurso sólo lee un pequeño fragmento de un libro propio, usando el recurso polifónico de la transtextualidad<!–[if !supportFootnotes]–>[2]<!–[endif]–>, pero al final termina recitando de memoria. Ese desapego a la hoja escrita, le confiere seguridad, convencimiento en lo que dice, inspira mucha confianza.
Según Teun van Dijk:
“En el sentido ‘semiótico’ más amplio, los discursos pueden incluir también expresiones no verbales tales como dibujos, cuadros, gestos, mímica, etc” (…)

La voz de Obama es grave, en sus discursos no grita y casi no lee. Demuestra absoluto convencimiento en lo que dice. No es un orador de los que arengan al público, no se exalta, siempre habla muy claro. Es por eso que goza de tan buena imagen entre los académicos.

Vamos a advertir al lector con prejuicios o aquel que vea la realidad a través de ciertos estereotipos que se van a desilusionar al escuchar a Obama en una intervención. Si el lector de este trabajo cree que escuchar al senador por Illinois va a escuchar a Will Smith se va a quedar con un sinsabor, pues Barack Obama es un intelectual. Como tal, el precandidato demócrata habla con un lenguaje propio de Harvard.

Muchos de los ciudadanos de Estados Unidos, sobre todo los obreros de clases media y media bajan miraban con cierto recelo al candidato Obama justamente por la razón arriba citada: “es mas un intelectual que un político”, suelen inferir algunos.

Vania Mora Herrera<!–[if !supportFootnotes]–>[3]<!–[endif]–> nos dice:

(…) Ahora no se elige a un partido político como sucedía años atrás, ahora se elige a la persona que está representando al partido, pero más bien se elige por el sentimiento que provoca al individuo.
Obama provoca muchas cosas. Hasta su estado físico define votos a su favor, ha logrado capturar la mitad de los votantes blancos menores de 36 años. Con ello ha vuelto a demostrar su tirón entre los votantes jóvenes, que lo ven como a alguien joven y ciertamente atlético. Si hasta muchos recuerdan al mismísimo John F. Kenndedy cuando ven o escuchan a Obama. ¿En qué se basa este paralelismo? En la energía, la juventud y el pacifismo por ambos profeso.

Contraste con las campañas Latinoamericanas

La diferencia es notable con los actos de América latina. El orador Obama, no se exalta (lo que no quiere decir que no enfatiza). No hay grandes multitudes, arengadas en espacios abiertos, no hay choripanes (aunque si seguro coca cola). No hay una gran actuación dramática, como en el caso de la “liturgia” peronista, por ejemplo. No es necesario gastar dinero de las arcas del estado (como pasa en argentina en el mejor de los casos, ya que aquí nunca queda claro de donde salen los recursos) para congregar a los adeptos.

El discurso que desató la polémica.

El reverendo Jeremiah Wright desde hace muchos años está al frente de la TUCC (Trinity United Church of Christ), una gran iglesia protestante negra de Chicago, EEUU. La TUCC tiene actualmente alrededor de 10.000 miembros.

Wright demuestra su ideología en sus sermones, lo que le trajo problemas a Barack Obama cuando fragmentos de estos fueron sacadas a la luz, al mismo tiempo que se lo vinculaba con el reverendo. La UTCC es la iglesia a la que asiste el candidato presidencial, y el reverendo Wright, además de ser su amigo, fue el encargado de casarlo y de bautizar a sus hijas.

Por lo tanto, tomaremos como discurso la conjunción de las ideas planteadas en los sermones protagonizados por Jeremiah Wright en la UTCC.

Estos sermones no son otra cosa que discursos políticos encubiertos de cierta religiosidad. Es por eso que en este trabajo lo analizamos como tal.

El discurso de Jeremiah Wright no tiene representado su ontradestinatario en una persona física, sino más bien en una idea que el remarca como imperante en la sociedad norteamericana: la discriminación de la raza negra y la falta de igualdad. Sin embargo, su discurso ataca a los blancos, y se sitúa así en medio del racismo que pretende criticar. Se expresa con dureza hacia el gobierno, los gobernantes en general, y la postura internacional de los Estados Unidos. También Hillary Clinton se ve envuelta en críticas como representante de la raza blanca. Todas estas personas representan para el la idea de injusticia social.

El prodestinatario está representado por los negros, quienes, como el mismo Jeremiah, han vivido en carne propia la discriminación y se sienten representados por la ira que expresan las palabras de Wright.

El paradestinatario es también el pueblo negro estadounidense, la raza oprimida a la que le pide que se levante. También los incita a votar a Barack Obama, que se muestra como una solución a muchos de los problemas que los afroamericanos han tenido que sufrir durante toda su historia. También, al destacar las palabras de Edward L. Peck, quien critica duramente el accionar de los dirigentes estadounidenses a lo largo de los años con respecto a la política exterior y a sus intervenciones en diversos conflictos bélicos, Wright busca convencer a todo el que lo escuche de que se están haciendo las cosas mal en el país, sin importar quién sea el oyente.

En el discurso de Wright se presentan elementos descriptivos cuando dice:

“Nosotros (los EEUU) hemos apoyado terrorismo de Estado contra los palestinos y los negros sudafricanos (…) En el siglo 21, la América blanca ha recibido un llamado de atención después del 11/09/01”
Utiliza también elementos didácticos. Como cuando habla de las consecuencias de la política internacional estadounidense:

“La violencia genera violencia. El odio genera odio.”
Algo muy importante de las alocuciones de Wright, es su capacidad para cautivar a su público, que lo escucha con atención y fervor. Sus gestos, su forma de hablar, el movimiento de sus manos que guía a la gente en la historia que se les está contando.

La manera en que Wright influye en su público puede verse claramente en los videos de sus sermones en la Iglesia de Trinidad. La gente acompaña su alocución con aplausos y arengas, y así acentúa también los momentos más importantes de la perorata.

Su voz se escucha segura y convincente a partir de su propio convencimiento en lo que está diciendo. Ya hable de la ideología negra, de la desidia blanca, de terrorismo, rasismo, desigualdad, o de religión y el mismo Dios, en todos los casos Jeremiah Wright demuestra con su actitud que lo que el expresa es la verdad. El tono de voz fluctúa entre la gravedad, la euforia y la ira, constantemente. Su monólogo se parece mucho a un canto, o a una actuación prodigiosa. Sus manos se mueven al ritmo de su voz, en ningún momento desentonan, y son tan elocuentes como el discurso en su totalidad. Con los brazos y manos guía la atención del público, y, como un director de orquesta, les indica cuando deben subir o bajar la tensión del feed-back que nunca se interrumpe.
El Reverendo teatraliza su discurso de forma que atrapa a cualquiera que lo escuche mientras cita a Peck, diciendo:
“Bombardeamos Hiroshima, bombardeamos Nagasaki, eliminamos muchos más de los miles que murieron en Nueva York y en el Pentágono, sin ni siquiera pestañear”

“Hemos apoyado terrorismo de Estado contra los palestinos y los negros sudafricanos, y ahora nos indignamos porque lo que hemos hecho está ahora siéndonos devuelto hacia nuestros propios jardines.”
Después continúa con su propio descargo:

“La violencia genera violencia. El odio genera odio. Y el terrorismo genera terrorismo. Un embajador blanco dijo todo esto, no un militante negro. No un reverendo que predica sobre racismo. Un embajador cuyos ojos están bien abiertos, y quien está tratando de despertarnos y apartarnos de este precipicio sobre el cual estamos suspendidos.”
El Reverendo Wright se refiere a los ataques terroristas sufridos por los Estados Unidos, por los cuales el responsabiliza al mismo país.

Su discurso cierra con una frase muy significativa: “America’s chickens are coming home to roost”. Esas fueron las palabras que utilizó, en 1963, Malcolm X, por entonces líder de La Nación del Islam, tras de la muerte de Kennedy. Más tarde en una entrevista explicó sus palabras, en un párrafo que se asemeja mucho al pensamiento de Wright en cuanto al atentado del once de septiembre y también su idea sobre los blancos:
“Me refería a que la muerte de Kennedy fue un resultado de una larga línea de actos violentos, la culminación del odio, la sospecha y la duda de este país. Éste país ha permitido a la gente blanca matar y brutalizar a aquellos que no les agradan. El asesinato de Kennedy es el resultado de esa forma de vivir y pensar”

Martín Luther King

El mensaje clave del discurso es que toda la gente es creada igual y, aunque no es el caso de América en ese tiempo, King siente que ese debe ser el caso para el futuro. El argumenta pasional y poderosamente.

¿Cuáles son sus estrategias y técnicas compositivas?

Se basó en estudios de la Biblia, el discurso de Gettysburgo y la declaración de la independencia de los Estados Unidos. Alude a los tres en el discurso.

Estilísticamente el discurso ha sido descrito como una teatralisación política, un trabajo de poesía, un sermón brillantemente expresado e improvisado, con lenguaje bíblico y figurativo. También el ritmo y la frecuente repetición usada para afirmar los puntos clave.

El formato es simple. Se divide en dos partes.

La primera mitad presenta no un idealizado sueño americano, sino la imagen de la pesadilla americana de la injusticia racial. Llama a la acción en muchos de sus párrafos. “Ahora es el momento” es el primero:

“También vinimos a este punto para recordarle de Estados Unidos de la feroz urgencia del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial. Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios.”
El tema “nunca estaremos satisfechos” establece algunas metas:

“Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de que marcharemos hacia el frente. No podemos volver atrás. Existen aquellos que preguntan a quienes apoyan la lucha por derechos civiles: “¿Cuándo quedarán satisfechos?” Nunca estaremos satisfechos en tanto el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados con la fatiga del viaje, no puedan acceder a alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos en tanto la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande. Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por carteles que rezan: “Solamente para blancos”. No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente”.

La segunda mitad del discurso pinta el sueño de un mejor y más justo futuro de armonía racial e integración.

EL párrafo más famoso lleva el nombre de “Tengo un sueño”, ya la frase es repetida constantemente para afirmar los conceptos inspiracionales del autor.

Mientras el discurso tiene un mensaje muy fuerte para la gente blanca e indica revolución, las palabras de King hablan de paz, ofreciendo una visión que cualquiera podría aceptar.

Al final del discurso relata un pasaje unificador sobre la libertad:
Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: “Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad”. Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad.

Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania! Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad!

Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo spiritual negro: “¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!”
Puntos destacados:

Es destacable la emoción que denota la alocución de King. Tanto en su voz como en su cuerpo.

El lugar donde da el discurso, junto al monumento a Lincoln, quien derrotó a los estados confederados imponiendo la abolición de la esclavitud. El mismo dice que se encuentran bajo la sombra simbólica de Lincoln.

La disposición del día, la sensación de perpetuada esclavitud entre la gente negra y la gradual comprensión y el sentimiento de culpa entre los blancos.

Similitud entre los discursos

El discurso en torno de la etnicidad parece no tener fin. Ese tópico se filtra en la política estadounidense constantemente, desde el momento mismo de su fundación. Los 4 discursos en este presentes en este trabajo aluden al momento inicial del conflicto, la promesa de libertad e igualdad..

El hecho mismo de que Barack Obama esté hablando de problema racial hoy a doscientos veintiún años del momento de la redacción de la constitución modelo para el mundo, habla de lo complejo de la temática. Todo este tiempo transcurrido significa que, salvando las formas, en cierta forma el revendo Wright no está del todo equivocado.

Transcribimos uno de los discursos inaugurales de la temática de la etnicidad, el de Abraham Lincoln.

Con negrita hemos resaltado los elementos descriptivos en ambos dicursos, muy similares aunque los separe cien años de historia.
Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación, concebida en la Libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales.

Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil, que pone a prueba si esta nación, o cualquier nación así concebida y así consagrada, puede perdurar largo tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a consagrar una porción de ese campo como lugar del último reposo para aquellos que dieron aquí sus vidas para que esta nación pudiera vivir. Es absolutamente correcto y apropiado que hagamos tal cosa.

Pero, en un sentido más amplio, no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno. Los valientes hombres, vivos y muertos, que lucharon aquí lo han consagrado, muy por encima de nuestro pobre poder de añadir o restar algo. El mundo no advertirá apenas ni recordará mucho tiempo lo que digamos aquí, pero nunca podrá olvidar lo que ellos aquí hicieron. Somos más bien nosotros, los vivos, los que debemos consagrarnos aquí a la tarea inconclusa que aquellos que aquí lucharon hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien nosotros los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que de estos muertos a los que honramos tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron hasta la última medida colmada de la devoción; que resolvamos aquí firmememente que estos muertos no habrán muerto en vano; que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de la libertad; y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perecerá en la Tierra

“Tengo un sueño”Pronunciado: El 28 de agosto de 1963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington, DC, durante una histórica manifestación de más de 200,000 en pro de los derechos civiles para los negros en los EE.UU.

 

“Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de “fondos insuficientes”. Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, “¿Cuándo quedarán satisfechos?”

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño “americano”.

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, “Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad”. Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! “De cada costado de la montaña, que repique la libertad”.

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!

Conclusión

El discurso titulado “A more perfect union” ayudó al candidato demócrata a salir de la dificultosa situación en la que se encontró envuelto tras la maniobra mediática que lo vinculó a él con los dichos de Jeremiah Wright. -Por su parte, también cabe destacar que muchas de las expresiones de Wright fueron sacadas de contexto y publicadas con la única intención de perjudicar a Obama-.

La justeza y la mesura de las palabras escogidas por Barack y sus colaboradores de campaña, la templanza y seguridad con que se expresó el senador, y las promesas de igualdad, unidad y paz que tanto necesitaba oír la gente, lograron que la candidatura de Obama se mantuviese en el lugar donde se encontraba antes del conflicto. Y, finalmente, pudiese terminar por ganar las primarias demócratas y convertirse en candidato a presidente de los Estados Unidos de Norte América en vistas de las elecciones presidenciales que comenzarán el noviembre próximo.

Con este trabajo pudimos analizar y explicar cuanto poder puede tener un discurso con respecto a la opinión de la gente, en este caso de los votantes que decidieron inclinar su favoritismo hacia Obama. También pudimos observar cómo una alocución política puede estar marcada por otra, ya sea tomándola como contradestinatario, o basándose en ella, expresando ideales y hasta formatos similares.

Vimos cómo el discurso es más que simplemente el contenido, teniendo gran importancia para el efecto que cause en los espectadores los gestos, movimientos y la inflexión del hablante.

Así mismo también descubrimos significaciones de gran importancia en los lugares donde se expresan los discursos, siendo estos claves en las construcciones de Martin Luther King y Barack Obama.

Por supuesto, exploramos también la magnitud de uno de los aspectos más influyentes en el discurso político y social: la etnicidad. Investigando cómo ha afectado a los Estados Unidos a través de la historia y cómo en la actualidad puede definir una instancia de primarias presidenciales. Siendo éste también un momento histórico de gran importancia a este respecto, ya que Barack Obama podría ser el primer presidente negro de los Estados unidos.

Basándonos en la teoría de Eliseo Verón sobre la realidad social construida por los medios de comunicación y por el favoritismo de estos por el candidato demócrata, nos arriesgamos a decir que Estados Unidos de América, el próximo enero, tendrá el primer presidente afroamericano de su historia.
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 Subjetivemas: ciertas frases y palabras, manifiestan la valoración que el hablante hizo durante su enunciación de ciertos hechos u objetos del mundo, la cual puede ser positiva o negativa.

<!–[if !supportFootnotes]–>[2]<!–[endif]–> Se define como todo aquello que relaciona, manifiestamente o no, a un texto con otro. Sus formas más comunes son la cita, el plagio y la alusión. En este caso es una cita textual.

<!–[if !supportFootnotes]–>[3]<!–[endif]–> http://www.tupublicas.com/docs/10-03-2004-65-expocien.pdf

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3 comentarios en “obama

  1. Por favor necesito hacer un ensayo de cinco parrafos, uno de introducción, tres cuerpos de de ideas principales de cada uno y uno de conclusión, sobre las similitudes y diferencias entre Martín Luther King y Obama, gracias

    • No sé si leíste el ensayo acá publicado, pero hay bastante material sobre la comparación de sus discursos. Deberías leerlo y ver qué es lo que puede servirte. Por mi parte, no tengo problema en que utilices lo que consideres de utilidad. Saludos.

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