operación masacre (rodolfo walsh)

 

Escrita en 1957 por el periodista Rodolfo Walsh, ésta novela marcó el nacimiento de un género: la “no ficción” (que, igualmente, siempre ficciona). La creación de esta alternativa que mezcla el periodismo y la literatura, relatando hechos reales mediante métodos propios de la narración literaria, ha sido erroneamente adjudicada al norteamericano Truman Capote (en realidad, autoadjudicada), cuya obra vió la luz nueve años más tarde que el trabajo de Walsh.

 

La novela relata el caso de un grupo de civiles fusilados en un basural de José León Suárez, en la provincia de Buenos Aires, aplicando de forma retroactiva (por tanto, ilegal) la ley marcial instaurada. Los fusilamientos se produjeron en el marco de la insurrección peronista del 9 de junio de 1956, bajo el gobierno de Aramburu.

 

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Me parece imposible referirme a la lectura del libro de Rodolfo Walsh como a una única experiencia, como a un episodio unilateral, ya que fueron dos las veces que la encaré, pero desde perspectivas radicalmente diferentes. La primera fue cuando tenía unos quince años y buscaba entre los títulos de la biblioteca de mi casa alguna novela para amenizar las horas de claustro escolar. Tomé ese libro percudido y oscuro guiándome por lo atrayente del título: Operación Masacre, rezaba imponente sobre el lomo, como profiriendo un grito desesperado. Ese fue mi primer encuentro con la novela, que, esa vez, fue únicamente una novela. Aramburu y Valle eran personajes completamente ficcionales para mí, que en ningún momento me preocupé por entender un encuadre histórico para los acontecimientos que leía. Por supuesto que entendía el trasfondo de la historia, la revolución, la represión, pero nunca lo sentí real, porque leía una novela, no un relato periodístico novelado. Así fue que leí operación masacre como a un texto de ficción, y, debo decirlo, fue una lectura plena y gratificante.

El segundo encuentro se produjo hace unos meses, cuando me indicaron que debía leerlo para la Universidad. La pensé una buena oportunidad para destacar durante la lectura los puntos en que se vislumbrara la investigación periodística, la entrevista, y demás recursos que pretendo incorporar, que seguramente habrían sido pasados por alto en aquella primera lectura. No pensé que reencontrarme con las mismas historias, y verlas ahora como lo que en efecto son (trágicos relatos verídicos, testimonios de otro feral lapso de la historia de nuestro país) me causaría una impresión tal. Ver como real algo conocido (pero adquirido levemente) me hizo valorar mucho esta segunda lectura. El hueco en el rostro de Livraga perdió en cuanto a diámetro y maravilla, pero ganó en realidad, se volvió factible y tangible en mi cabeza.

Ahora sí, conjugando ambas experiencias, puedo hablar de Operación Masacre como de una novela de no ficción que me impresionó y entretuvo. Una novela periodística que sobresale por lo comprometido de su trabajo de investigación y denuncia. Rodolfo Walsh logra con este libro conmover al lector al mismo tiempo que realiza una sustancial acusación a las autoridades que llevaban las riendas del país por aquellos años. La lectura de Operación Masacre debería causar, en cualquier argentino, una suerte de catarsis.

 

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