la noche de las bestias

Decime qué te debo, pibe. No quiero quedarte debiendo nada hoy. Hoy hace una noche de mierda, ¿sabés? Hoy, yo que vos, me iría derecho a casa.

Pero sí que va a haber quilombo. ¿Es que te tengo que deletrear todo, pibe? No, no, yo no me voy a ninguna casa, ya es tarde para echarme atrás. Sólo quiero dejar todo claro acá. Estas cosas… que van a explotar, van a explotar, pero nunca se sabe bien cuándo.

Pero yo te digo que es hoy. Esta noche se arma. ¿Sabés qué?, dame uno más. Para el camino, viste. Hay que estar preparado para todo. Serví, serví sin miedo. Echale, echale, compadre.

Me decís una cosa, ¿vos fuiste a la escuela, no? Ah, está bien eso. Está bien. Por ahí y vos zafás. Quién te dice. No sé qué carajos hacés laburando acá, de cualquier manera. Yo que vos, te digo, me rajo ya mismo. A casa derecho, y no vuelvo más.

No, no, pero qué voy a saber yo de ser vos, o como vos, o de tu raza. Yo, de eso, nada. Ni la más puta. A mí no me podés sacar la calle, la noche, este tugurio, esta caña. Yo soy esto. De esto estoy hecho. Dame otra, che.

Hay que estar atento. En cualquier momento se nos vienen para acá; flor de quilombo se va a armar. Quién sabe si no vienen a parar justo a esta taberna. Nunca se sabe cuál van a elegir. Yo no creo que elijan. Yo creo que encuentran y arrasan, como jabalíes  o langostas. Yo creo que cualquier criterio está en contra de su naturaleza. Pero no soy el más indicado para opinar.

Sé que todos piensan lo mismo de nosotros. Más de uno acá, acá mismo, nos entregaría a todos sólo por asegurarse el culo, o tal vez por menos. Por eso no me ves hablando con ellos. Y sí con vos, pibe. Vos sos distinto, sos joven, no tenés idea de nada pero tenés cabeza, y eso cuenta.

Terminá la escuela, yo sé lo que te digo. Si hubiera alguien con cabeza en cualquiera de los dos bandos todo esto se resolvería de alguna forma, pero así, como están las cosas, todo va a seguir, los giles van a seguir dándose las cabezas contra las cabezas de los giles.

No hay otra forma para ellos. Nadie se da cuenta de nada. Yo no cuento, yo soy un viejo que ya casi sobra. A mí apenas me dejan participar, porque no van a admitir que les soy útil, que me necesitan. No, no. Ellos me están haciendo un favor, eso dicen. Son todos idiotas.

Estoy con ellos por las ideas, pero para ellos mismos las ideas no están ya en primer plano. Es más, las ideas quedaron en primera línea y han sido las primeras en caer. Es de una tristeza opresora.

A veces me pongo a pensar en eso. En cuantas son las cosas que nos aprietan el pecho y no nos dejan respirar, o nos estrangulan la garganta sin dejar que digamos lo que queremos decir. Cuántas cosas ahora mismo me retienen en el aire ante cada palabra indebida… Y no todas son esta represión de la que hablan ellos, no todas son culpa de esos monstruos, esos hijos de puta.

Ellos están, y nada va a evitar que sigan siendo así de monstruosos y así de hijos de puta, pero estos de acá, estos que son los míos, tampoco me dejan decir lo que quiero. A veces pienso que todo corazón es por lejos más complicado que cualquier revolución. Pero eso queda  para mí, y para vos, pibe, que sé que no vas a decir nada. Servime, dale.

Sé que vamos a ganar, ¿sabés? Conozco mucho a la gente, y a nadie le gusta que se metan con sus gustitos. A nadie le gusta que lo mandonéen . Nadie quiere obedecer. Y estos pendejos no saben mandar como aquellos mierdas. Estos pendejos saben amenazar y cumplir amenazas. Algunos de estos son políticos, y saben convencer, pero ninguno sabe mandar como se manda cuando se quiere ser obedecido a ciegas. Eso lo tienen en falta, gracias al cielo.

O por suerte.

Pero el quilombo que se viene esta noche no te lo cuento. No te lo cuenta nadie, ni te lo va a contar nadie. Y, yo que vos, preferiría no enterarme nunca. Andate, te digo, por tu bien.

Yo me tengo que quedar, ya estoy comprometido con este error.

¿Que qué? Mirá, confrontar es siempre oponerse con la fuerza, y la fuerza puede engendrar cosas buenas o útiles pero nunca justas. Meterse en algo así buscando justicia es un error. Fue mi error.

No, no me jode. Mirá, lo que vamos a empezar esta noche va a durar un tiempo, y va a terminar con esta situación haciéndola pasar antes por momentos de terror que no te cuento. El resultado va a ser una situación de mayor justicia, eso es lo que importa, pero ni el camino ni muchos de los motivos van a tener un carajo que ver con la justicia. Eso, pibe, eso es lo que asusta. Ahora dale, servime una última vez y rajá para tu casa, que ya escucho el murmullo de unas bestias que se acercan. Sólo Dios sabe las ropas de qué bando irán a vestir.

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