maracas de la cordura

I
Vino la de los agujeritos
toda bonita y apurada
y altísima vino
pasó con tres zancadas
y una sonrisa
preciosa y desprolija
por delante de mí
se fue para el jardín
se puso a sembrar
me pidió una azada
un canasto y dos maracas
yo, servicial
no pregunté nada.
 
II
Le llevé sus cosas
sonreí
no tan largamente
como hubiera podido
y partí adentro
cualquier cosa avisame
lo que quieras
le dije, lo que quieras
decime y acá estoy
me deshago en ganas
de poder deshacerme
por vos, si por mi fuera
me pondría ya mismo
a morirme por vos
si me dejaras empezar
tengo listas las tijeritas
de cortar la cordura.
 
III
Pero así como vino
se fue en tres zancadas
yo estaba todavía rumiando
aquella pavada de las tijeras.
 
IV
Me dejó parado
rumiante bípedo
y obviamente implume
con una maraca en la mano.
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