vida vacía

Tenía ganas de escribir, más que nada era una necesidad, y lo sigue siendo. Carcome mis más íntimos sentimientos y pensamientos, pidiendo, suplicando. Exigiendo. La lapicera huye a mis dedos gélidos y torpes, me siento frente a la computadora y nada sale, pienso, intento armar, dar forma a una idea cualquiera, mi magín escaso se muestra para ese efecto. Me canso al instante, se frustran mis intenciones, mas no me impide volver a intentarlo pasado un respetable receso abocado a la estupidez más conspicua.
Así transcurren mis días, entre sombras y amores inalcanzables, regados por la impotencia del pensamiento y la resolución exquisita a la cual no podré acercarme jamás.
Mi vida llegará a su fin, pienso que esto no demorará demasiado, y mis ideas permanecerán guardadas, solitarias en su imperfección, al igual que mi sentir, y, con ellos, mi ser. Todo terminará y nunca habré salido. Ella tendrá la razón, nadie me conoce, ni lo hará.

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