de vuelta

Volviendo de las vacaciones. Fueron catorce días de tranquilidad, belleza y aire ¿Qué más se puede pedir? Diversión, tal vez, pero no es cuestión de ponerse pretencioso…

Ya de vuelta en el mundo ardiente y real, llegó la hora de enfrentar el nuevo año y tal vez hacer un recuento de lo que dejó el viejo:

Lo positivo:

– Unos seis o siete libros leídos (incluyendo los tres de las vacaciones).

– Gente nueva, gente buena, gente interesante (poca, pero no por eso menos destacable: no suelo conocer mucha gente).

– Un Blog (jejeje)

– Una amistad afianzada, una forjada y una posible.

– Una Copa Libertadores… (y sí… por qué no?)

– Un camino a seguir? Es lo que hay.

– La aclaración de alguna que otra zona oscura de mi auto-entendimiento.

– La pérdida de una mínima parte mis miedo e inseguridades (todo suma).

Lo negativo:

– Una muerte dolorosa, que dejó mucho atrás.

– Un susto.

– Una cuasi-amistad de 13 años disuelta.

– La falta de resolución de siempre.

(Acá tendría que agregar un ítem “bueno” más: el hecho de que me cueste encontrar cosas malas aparte de esas)

Lo indefinido:

– Saber que amé y fui amado (o algo similar, no quise ni quiero saber). Que perdí, para siempre.

 

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over.less

over think…..less think…..

Lo que pasa es que sobre-pienso lo superficial, bah, no, más bien lo que viene de afuera. Pero lo que sale de adentro no lo razono así. Es instintivo. Entonces, todo comportamiento se torna incuestionable, se entiende?

Tengo que buscar la forma de equilibrar la ecuación.

No creo que sea simple, pero debo empezar dándome cuenta de que es lo que está saltando las barreras de la razón.

I´ll try…

producción y crítica

“Es como si durante los últimos cuatro meses se hubieran juntado el ente productor y el crítico, como pasa en todos los demás ámbitos, solo que acá era diferente, era nuevo.”

Sería una especie de resumen. Pero básicamente fue esa mi sesión anterior.

Está bueno poder razonarlo así, parece bastante simple: Para que algo pueda ser realizado de forma correcta requiere de una elaboración aplicada y una adecuada revisión y corrección. Pero en el caso de que éstas dos tareas intenten realizarse en un mismo momento, no podrá llevarse a cabo ninguna de ellas de forma satisfactoria y el producto jamás verá la luz.

Pienso, o pensé cuando lo dije, que es ése mi problema. No solo en relación al período literario oscuro que transito (del cual estoy saliendo lentamente) sino con respecto a todo lo que intento realizar, o, mejor dicho, todo lo que maquino y no llego a realizar. Parece bastante sencillo, debería poder, mediante un esfuerzo no demasiado grande de la voluntad, separar la producción de la crítica, y actuar para luego juzgar. No suena nada difícil…

Pero sí que lo es. Además me cuesta encontrarle un sentido practico ¿para qué querría actuar antes de juzgar? así mi accionar estaría plagado de torpezas, pasos en falso, errores perfectamente evitables, etc. No entiendo para que querría alguien ser así ¿Para ser feliz? Es una estupidez. Ya lo dijo Nietzsche: “si la felicidad fuera realmente deseable para el hombre, el idiota sería el ejemplar más bello de la humanidad”.

No se que hacer: lo que podría servirme y hacerme bien, va contra mi pensamiento, es más, va contra el pensamiento en sí.