vida vacía

Tenía ganas de escribir, más que nada era una necesidad, y lo sigue siendo. Carcome mis más íntimos sentimientos y pensamientos, pidiendo, suplicando. Exigiendo. La lapicera huye a mis dedos gélidos y torpes, me siento frente a la computadora y nada sale, pienso, intento armar, dar forma a una idea cualquiera, mi magín escaso se muestra para ese efecto. Me canso al instante, se frustran mis intenciones, mas no me impide volver a intentarlo pasado un respetable receso abocado a la estupidez más conspicua.
Así transcurren mis días, entre sombras y amores inalcanzables, regados por la impotencia del pensamiento y la resolución exquisita a la cual no podré acercarme jamás.
Mi vida llegará a su fin, pienso que esto no demorará demasiado, y mis ideas permanecerán guardadas, solitarias en su imperfección, al igual que mi sentir, y, con ellos, mi ser. Todo terminará y nunca habré salido. Ella tendrá la razón, nadie me conoce, ni lo hará.

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monster

El pequeño monstruo abrió los ojos, alzó la vista, tanteó el aire con sus bestiales manos, no comprendía. ¿Dónde estaba? Los colores aparecieron frente a el, miró por primera vez, vio esos ojos llenos de amor y también dolor. Ahora comprendía, se lamentaba, a eso había venido, por eso estaba allí. Lloró, y aún hoy las lágrimas silenciosas resbalan por su rostro.
El joven monstruo llora, sin encontrar otro resguardo del dolor que esos ojos que le hicieron comprender los motivos de su existir, el llora y al hacerlo cumple con la misión que tomó como propia y no quiere cumplir.
El joven hijo monstruo ahora pide perdón y agradece, porque eso es todo lo que el puede hacer. El, aún, pequeño ser continúa llorando, y sabiéndose culpable e inocente, conociendo el dolor que causa su condición, y el amor que engendra su triste corazón.
El pequeño y monstruoso ser intenta huir de si mismo, corre, no puede volar, no quiere, corre, se arrastra, no lo logra, -¡Auxilio! – aúlla, y ahí estás vos. Siempre.

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Esto salió en un momento horrible, se puede adivinar por lo terrible de la redacción. No importa, feo y todo, es mi pequeño monstruo, y lo quiero por ser mío.

Sí, tal vez sea por que no me queda otra. Da igual.

Cuestionario

El escritor francés Marcel Proust solía ofrecer a sus visitas un cuestionario que pretendía descubrir la naturaleza de la personalidad de quienes lo respondían. A continuación podrá ser visto, leído y disfrutado por cualquier ser, organísmo biótico o abiótico, entidad no identificada con una raza o género en particular, o lo que sea que entre en este bloody blog:

El principal rasgo de su carácter.
En estos momentos, la cobardía.

La cualidad que desea en un hombre.
Locura, razón.

La cualidad que desea en una mujer.
delicadeza, femineidad, inteligencia.

Lo que más aprecia de sus amistades.
La comprensión.

Cual es su principal defecto.
El miedo.

Cual es su mejor virtud.
Cualquier cosa que me diferencie.

Cual es su mayor extravagancia.
Mis amores tan platónicos.

Cual es su ocupación favorita.
Escribir, cuando las musas lo permiten.

Cual es su mayor logro en la vida.
No ha habido grandes logros a lo largo de mi pequeña vida.

Cual sería su sueño de felicidad.
Poder llevar a cabo lo que pienso y siento que debería hacer.

Cual consideraría su mayor desgracia.
La mayor desgracia es no poder analizar objetivamente, admitir errores y corregir lo que haya que corregir a partir de las situaciones desgraciadas.

Cual es su principal temor.
Según los profesionales: “el temor a no temer”

Como sería la manifestación más clara de la miseria.
Rosa brillante, manchado de rojo pálido, escala de grises enmarcando. Llanto seco, eterno grito ahogado, sol y frío húmedo.

Quién le gustaría ser.
Una versión mejorada de mi: confiado, agudo y feliz.

En que país le gustaría vivir.
En todos, amaría poder ser un ciudadano del mundo.

Cual es su color preferido.
Negro.

La flor que más le gusta.
Jazmín

Su ave favorita.
La gaviota.

Su escritor preferido.
Dostoyevski, Sábato… Son muchos, denme algunos años más de lectura para poder decidirme.

Su poeta favorito.
Silvio Rodríguez.

Sus héroes de ficción.
Aragorn. De chico Leonardo, la tortuga ninja.

Su compositor o músico preferido.
Silvio.

Sus artistas favoritos.
Dalí, De Niro, Beethoven, Mozart, Kubrick, Riquelme, etc.

Sus héroes en la vida real.
Podría decir algo cursi, pero me abstengo. Los héroes necesitan de superpoderes, no los hay reales.

Los nombres que más le gustan.
Luna, Lucía, Eva, Juana, Gabriel, Silvio, Emilio, etc.

Los personajes históricos que detesta.
San Martín (simplemente me cae mal). Sarmiento. Rosas.

Lo que más desprecia.
Que se actúe sin un adecuado razonamiento previo.

El hecho militar que más admira.
¿La farsa de bayona? Me parece un episodio simpático, admirable no se me ocurre nada.

El don de la naturaleza que le gustaría tener.
¿Posible o imposible? Me gustaría poder guardar infinitos conocimientos en mi cabeza.

Cómo le gustaría morir.
Envenenado, el veneno es poético, elegante.

Su estado actual de ánimo.
Derrotado.

Las faltas o delitos que menos le preocupan.
Todo lo que se haga buscando justicia.

Su lema en la vida.
En este momento: “Hablar es el arte de sofocar e interrumpir el pensamiento” (Thomas Carlyle).
Más que con lemas me manejo con preguntas.

to lose

Silvio Rodriguez alguna vez escribió: “mi unicornio azul ayer se me perdió”. El poeta había perdido su inspiración y no conceguía ponerle letra a una canción. Al final logró escribir esta poesía que luego se convirtió en una de sus melodías más reconocidas e ícono de su música.

En una situación similar me encuentro en este momento, no entiendo que es lo que me pasa, he perdido completamente mi escasa capacidad para expresarme mediante letras. Perdón les pido por comparar mi problema con el caso que cité anteriormente, el del genio cubano; no me pretendo con posibilidades de comparar nada de mí con su vida y obra, por mucho que me identifique con cada una de sus canciones, entiendo que esto debe pasarle a la mayoría de sus seguidores.

Tanto me he alejado de las letras, que me es imposible leer (con esta penosa situación colabora que en la novela que estoy leyendo actualmente, Ursula Le Guin parece haber abandonado completamente la prosa cuasi genial y sin desperdicio que me atrapó e impactó de otros libros suyos, para escribir una historia fantastica poco atractiva, casi vacía de contenido “filosófico”, y, en muchos casos, con un uso del lenguaje más cercano a Lewis que a Tolkien, con quien podía ser comparada en sus anteriores trabajos), y he comenzado una especie de amorío infantil, tonto, fugaz e insípido con el dibujo. Nunca fuí un buen dibujante, aunque siempre me defendí en el tema, ahora me he acercado a las caricaturas, un género bastante alejado del arte que siempre envidié de mi madre, de esos genes que se perdieron en el camino…

Me siento perdido. Creo que ahí está el problema, no lo he perdido, me he perdido.

I’m fucking lost.